Publicado hace 10 meses
Empecemos por lo más fácil: la crónica de sucesos, que siempre ha constituido el pasto predilecto de la prensa sensacionalista; la sangre y el sexo, el drama y el crimen siempre se han vendido bien, y el reinado de los índices de audiencia tenían que hacer que ocuparan las portadas de los telediarios estos ingredientes que las ansias de respetabilidad impuestas por el modelo de prensa escrita seria habían hecho descartar o relegar a segundo término hasta ahora. Pero los sucesos son también elementos de distracción. Los prestidigitadores tienen un principio elemental, que consiste en llamar la atención sobre una cosa distinta de la que se está haciendo. Una parte de la acción simbólica de la televisión, a nivel de los noticiarios, por ejemplo, consiste en llamar la atención sobre unos hecho que por su naturaleza pueden interesar a todo el mundo, de los que cabe decir que son para todos los gustos. Se trata de hechos que, evidentemente, no deben escandalizar a nadie, en los que no se ventila nada, que no dividen, que crean consenso, que interesan a todo el mundo, pero que por su propia naturaleza no tocan nada importante. La crónica de sucesos es una especie de sucedáneo elemental, rudimentario, de la información, muy importante, porque interesa a todo el mundo, a pesar de su inanidad, pero que ocupa tiempo, un tiempo que podría emplearse para decir otra cosa. Ahora bien, ocurre que el tiempo es un producto que va extremadamente escaso en la televisión. Y si se emplean unos minutos tan valiosos para decir unas cosas tan fútiles, tiene que ser porque esas cosas tan fútiles son en realidad muy importantes, en la medida en que ocultan cosas valiosas. Insisto sobre este particular porque, como es bien sabido, hay un sector muy importante de la población que no lee ningún periódico, que está atado de pies y manos a la televisión como fuente única de información. La televisión posee una especie de monopolio de hecho sobre la formación de las mentes de esa parte nada desdeñable de la población. Pero al privilegiar los sucesos y llenar ese tiempo tan escaso de vacuidad, de nada o casi nada, se dejan de lado las noticias pertinentes que debería conocer el ciudadano para ejercer sus derechos democráticos. Lo cual hace que se establezca una división, en materia de información, entre quienes pueden leer los diarios llamados serios (en el supuesto de que lo sigan siendo, debido a la competencia de la televisión), tienen acceso a los periódicos internacionales, a las cadenas de radio en lengua extranjera, y quienes, en el otro extremo, no cuentan con más bagaje político que la información suministrada por la televisión, es decir, prácticamente nada (al margen de la información que proporciona el conocimeinto directo de los personajes que aparecen en la pequeña pantalla, de su cara, de sus expresiones, cosas todas ellas que hasta los más desvalidos culturalmente saben descifrar y que contribuyen en no poca medida a alejarlos de muchos dirigentes políticos).
Pierre Bourdieu - Sobre la televisión
Publicado hace 1 año
Publicado hace 1 año

Pseudociencia, ciencia, filosofía y educación

Atiende unos minutos, por favor: te estamos ofreciendo un texto de filosofía y ciudadanía
[…]
Te darás cuenta de que en el recorrido que hemos trazado se va dibujando el desarrollo de una…

Publicado hace 1 año
A veces, en medio de la clase, a alguno de los alumnos se le ocurría marcharse, se levantaba y se iba. Al bajar por la escalera de la gradería, los pasos del fugitivo producían gran estrépito, y los demás muchachos, sentados, llevaban el compás golpeando con los pies y con los bastones.
En la clase se hablaba, se fumaba, se leían novelas, nadie seguía la explicación; alguno llegó a presentarse con una corneta, y cuando el profesor se disponía a echar en un vaso de agua un trozo de potasio, dio dos toques de atención; otro metió un perro vagabundo, y fue un problema echarlo.
Había estudiantes descarados que llegaban a las mayores insolencias: gritaban, rebuznaban, interrumpían al profesor. Una de las gracias de estos estudiantes era la de dar un nombre falso cuando se lo preguntaban.
[…]
El muchacho se marchaba, y a los pocos días volvía a repetir la gracia, dando como suyo el nombre de algún político célebre o de algún torero.
Andrés Hurtado, los primeros días de clase, no salía de su asombro. Todo aquello era demasiado absurdo. Él hubiese querido encontrar una disciplina fuerte y al mismo tiempo afectuosa, y se encontraba con una clase grotesca, en que los alumnos se burlaban del profesor. Su preparación para la ciencia no podía ser más desdichada.
El árbol de la ciencia - Pío Baroja
Publicado hace 1 año

Es por estas cosas por las que hacerse tatuajes en idiomas que no conoces no es buena idea.

fuckyeahtattoos:

This is my second tattoo, it’s in spanish and when translated it says “Love her madly”

I had a craving for a tattoo, so in a adrenaline rush I went and got it done.

Publicado hace 1 año
cinemateca:

Woody Allen coma Groucho Marx. Fotografía de Irving Penn.

cinemateca:

Woody Allen coma Groucho Marx. Fotografía de Irving Penn.

Publicado hace 1 año

En qué te afecta la neutralidad a ti, pobre mortal… De Sinergia sin control. Clic para agrandar.

Y no, no es algo para tomárselo a broma.

(Fuente: sinergiasincontrol.blogspot.com)

Publicado hace 1 año

Wikileaks

Entrar en Wikileaks es cada vez más difícil, pero puedes intentarlo a través de este enlace a mi otro blog.

Publicado hace 1 año

Trailer de Mary Poppins “Director’s Cut”.

Publicado hace 1 año

Starcraft en 8 bits

Publicado hace 1 año

Increíble.

(Fuente: meneame.net)

Publicado hace 1 año
A veces creo que hay vida en otros planetas y a veces creo que no. En cualquiera de los dos casos la conclusión es asombrosa
Publicado hace 1 año

El argumento definitivo contra el cambio climático:

Gracias, señor presidente. El derecho a la libertad de expresión es un gran derecho que tenemos en este país. Muy pocas veces lo usamos para anunciar nuestras creencias teológicas o religiosas, pero tenemos miembros del clero aquí como miembros del panel, por lo que quiero empezar con el Génesis, capítulo 8, versículos del 21 al 22:

“Nunca más volveré a maldecir el suelo por causa del hombre, porque las trazas del corazón humano son malas desde su niñez, ni volveré a herir a todo ser viviente como lo he hecho. Mientras dure la tierra, sementera y siega, frío y calor, verano e invierno, día y noche no cesarán”

Creo que esta es la infalible palabra de Dios y que así va a ser para su creación. Este segundo versículo viene de Mateo 24:

“Él enviará a sus ángeles con sonora trompeta, y reunirán de sus cuatro vientos a sus elegidos, desde un extremo de los cielos hasta el otro.”

La Tierra terminará solo cuando Dios diga que es la hora. Un hombre no va a destruir esta tierra, esta tierra no será destruida por una inundación. Aprecio tener miembros el panel que son hombres de fe, y podemos meternos en el discurso teológico de esta posición (¿?), pero creo que la palabra de Dios es infalible, inmutable, perfecta.

[…]*

Este tío es nada más y nada menos que John Shimkus, candidato republicano a la presidencia del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes de Estados Unidos.

*Sólo es la traducción de la primera parte (un poco chapucera en algunas partes, como donde he puesto ¿?, porque no entiendo bien lo que dice), que es la que importa. En el final se pone a hablar sobre los niveles de dióxido de carbono (supongo) en la atmósfera en nuestra época y en la de los dinosaurios, y sobre las pérdidas de trabajo que reportan las políticas contra el carbón.

(Fuente: blogs.elcorreo.com)

Publicado hace 1 año

El gran truco

Para todos aquellos preocupadísimos por la nueva ortografía y la ambigüedad:

solamente.

1. adv. m. De un solo modo, en una sola cosa, o sin otra cosa.

~ que.

1. loc. adv. Con solo que, con la única condición de que.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados


De nada.

(Fuente: buscon.rae.es)

Publicado hace 1 año